El poder antioxidante del té 

A lo largo de los siglos en la cultura oriental, el té ha sido considerado como una bebida social y medicinal. Durante este tiempo, se han realizado muchas afirmaciones (algunas exageradas) sobre los beneficios que puede aportar a la salud. Pero es hoy en día, siendo la segunda bebida más consumida después del agua por todo el mundo, cuando muchos estudios científicos modernos han aclarado las verdades sobre los beneficios reales del consumo regular del té sobre la salud. 

El té es una infusión de agua caliente, que se hace de las hojas secas molidas o los brotes del arbusto Camellia sinensis, perteneciente a la familia Theaceae y que se usa como bebida estimulante. A la hora de consumirlo, se pueden elegir entre diferentes tipos que son clasificados dependiendo del momento de la recolección. Se puede diferenciar:

  • Té blanco. Se recolecta antes que las yemas se abran. Es el té más sencillo que existe.
  • Té verde. Inmediatamente después de la recolección, las hojas se someten a un secado rápido por calentamiento o por vapor. Evitando la fermentación y su composición química apenas se altera. 
  • Té rojo, conocido también por el nombre de “Pu-erh”. Es el que se obtiene tras el proceso de un breve secado primero al aire libre más y un segundo, más largo en un lugar cerrado. 
  • Té negro. Es el té fermentado en su totalidad. Es el que más tiempo se deja para que sus componentes reaccionen entre sí. 

El té es una bebida popular socialmente debido a su contenido en bases xánticas, en las que destaca la teína y por tanto, a su efecto estimulante sobre el sistema nervioso central. La teína hace que aumente el estado de vigilia. Teniendo además un efecto ergogénico, es decir, aumenta la capacidad para realizar un esfuerzo físico. 

Ahora bien, hay que destacar uno en concreto: el té verde. La importancia que se le atribuye a este té en cuanto a sus propiedades saludables frente al resto, reside en su proceso de fabricación. Este proceso casi no altera su composición química, ya que las hojas del té verde son estabilizadas evitando su oxidación enzimática, por lo que conservan su contenido en catequinas y como no son  fermentadas al sol contienen un mayor número de polifenoles. 

¿Podemos tomar té verde diariamente? 

La respuesta es sí. La misma Agencia Europea del Medicamento (EMA) indica y aprueba el uso tradicional de este tipo de té, para el alivio de la fatiga y la sensación de debilidad. Ello es porque las hojas del té verde contienen bases xánticas como la cafeína (en este caso: teína como se ha comentado) y la teobromina, saponinas y polifenoles como: catequinas, teaflavinas, flavonoides, antocianidinas y ácidos cafeilquínicos. Haciendo que las catequinas que posee tengan una relación con un efecto antioxidante y antiobesidad en el organismo. 
No obstante, sus componentes antioxidantes (polifenoles) son los que le atribuyen diversas propiedades saludables, es decir, protege al organismo frente a la acción nociva de las sustancias oxidantes y los radicales libres que debilitan al sistema de defensa natural del cuerpo, y aceleran el proceso de envejecimiento. 

Estos componentes contribuyen a múltiples beneficios para el organismo, como por ejemplo: regula los niveles de colesterol, ayudando al cuerpo a absorber menos grasa y excretar más, evitando la formación de coágulos en la sangre, ya que inhibe una sustancia liberada por las plaquetas, el tromboxano, que provoca que las plaquetas se unan formando bloques (trombos). También previene contra la formación de caries, debido a su contenido de fluoruro. Ejerce un importante efecto diurético ya que ayuda a la eliminación de líquidos y no se puede negar que su bajo contenido calórico, lo convierten en una buena alternativa a las bebidas gaseosas y azucaradas.

Por otro lado, como contraindicaciones se puede decir que contiene una sustancia que impide el aprovechamiento orgánico de la vitamina B1. Por ello, los grandes bebedores de té pueden llegar a padecer deficiencia de esta importante vitamina para el sistema nervioso. Por otra parte, el té verde tiene el inconveniente de dificultar la absorción de hierro presente en los alimentos, por lo que su consumo no estaría indicado en caso de estar atravesando un proceso anémico.

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