¿Puede el ginkgo biloba ayudarnos para la memoria cuando nos hacemos mayores?
Entras a una habitación con un propósito clarísimo y, de repente, te detienes porque has olvidado a qué habías ido exactamente. O estás disfrutando de una charla amena, contando una anécdota, y de pronto te quedas con esa molesta sensación de tener una palabra "en la punta de la lengua", incapaz de recordar el nombre de ese lugar que visitaste o de aquel viejo conocido. A veces, simplemente notas que te cuesta un poco más de esfuerzo seguir el hilo de una lectura compleja o que necesitas más tranquilidad para concentrarte en tareas que antes hacías casi en piloto automático.
Si te encuentras en la cincuentena, en la década de los sesenta o más allá, es completamente normal que estas pequeñas situaciones te resulten cada vez más familiares. Y lo primero que debes saber es que no hay motivo para alarmarse. En la inmensa mayoría de los casos, estos despistes no son señal de ninguna enfermedad grave ni indican que estés perdiendo tus capacidades. Es, sencillamente, la vida. Es el reflejo biológico del paso del tiempo y del desgaste natural por el que pasa todo cuerpo humano.
A medida que sumamos años, nuestra fisiología cambia, y nuestro cerebro no es una excepción. Sin embargo, que sea un proceso natural no significa que debamos resignarnos. Hoy sabemos que no estamos indefensos ante el paso del tiempo y que existen aliados en la naturaleza que nos pueden brindar un apoyo fundamental.
Vamos a conocer el ginkgo biloba, y descubrir si puede ayudarnos para la memoria y la función cognitiva conforme sumamos años.
¿Por qué nuestra memoria cambia al cumplir años?
Para entender cómo podemos ayudar a nuestra mente, primero debemos comprender qué le ocurre a medida que nos hacemos mayores.
Nuestro cerebro es el órgano más exigente de todo nuestro cuerpo
Imagina que es como el motor de un coche de altísimo rendimiento: aunque apenas representa alrededor del 2% de nuestro peso total, consume nada menos que el 20% de toda la energía, el oxígeno y la glucosa que circulan por nuestro organismo.
Este "motor" no tiene baterías internas para guardar reservas de energía a largo plazo; depende de manera absoluta y constante del riego sanguíneo. Necesita que la sangre llegue de forma continua hasta el último rincón de su estructura.
A partir de los cuarenta y cinco o cincuenta años, toda la red de vasos sanguíneos de nuestro cuerpo comienza a experimentar cambios. Las paredes de nuestras venas y arterias, que en la juventud eran sumamente elásticas y flexibles, empiezan a volverse poco a poco más rígidas. Además, la red de microcapilares cerebrales, unos conductos que son muchísimo más finos que un cabello humano, puede perder parte de su eficiencia. Es un proceso de envejecimiento vascular muy silencioso.
Cuando esta microcirculación pierde fluidez, el cerebro recibe su "combustible" de una forma un poco más lenta. Al llegar menos oxígeno de forma inmediata ante un estímulo, es completamente lógico que nuestras neuronas tarden una fracción de segundo más en comunicarse entre sí. Es entonces cuando notamos que hemos perdido un poco de agilidad mental o que nos cuesta más esfuerzo retener datos nuevos. No es que hayamos perdido inteligencia; es, puramente, una cuestión de suministro de energía celular.
¿Cómo nos podría ayudar el Ginkgo biloba?
Se ha descubierto que las hojas de ginkgo contienen una combinación de nutrientes que la naturaleza diseñó para proteger al propio árbol, pero que resultan ser extraordinariamente afines a la fisiología del cuerpo humano.
Estos compuestos se clasifican en dos grandes familias que trabajan en equipo para cuidar nuestro cerebro: los glucósidos flavonoles (a los que solemos llamar simplemente flavonoides) y las lactonas terpénicas.
Flavonoides y su acción antioxidante contra el desgaste del tiempo
Seguro que has oído hablar de la "oxidación" o de los "radicales libres". Para entenderlo de forma sencilla, imagina una manzana cortada por la mitad que se vuelve marrón al contacto con el aire, o una bicicleta que empieza a oxidarse por la lluvia. Algo muy parecido ocurre en nuestras células con el simple hecho de respirar y vivir. Nuestro cuerpo genera radicales libres, unas moléculas inestables que, con los años, van oxidando y desgastando las membranas de nuestras neuronas.
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Los flavonoides presentes en las hojas del ginkgo son sustancias de gran poder antioxidante¹.
Actúan como un escudo protector, interceptando estos radicales libres y neutralizándolos antes de que puedan "oxidar" y dañar las delicadas conexiones de nuestro cerebro. Este efecto protector es clave para frenar el desgaste neuronal diario.
Terpenos: despejando el camino para la circulación sanguínea
Por otro lado, tenemos las lactonas terpénicas. A medida que envejecemos, no solo los vasos sanguíneos se vuelven más rígidos, sino que la propia sangre puede volverse un poco más espesa, dificultando su paso por los microcapilares cerebrales.
Estos terpenos tienen la capacidad de influir positivamente en la fluidez de la sangre². Ayudan a que las células sanguíneas no se agrupen en exceso y favorecen la dilatación de los pequeños vasos.
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Al mejorar la fluidez, los terpenos logran que la sangre circule con mucha más alegría y facilidad.
Al devolverle al cerebro ese suministro óptimo de oxígeno y glucosa que demanda, nuestras neuronas vuelven a tener la energía necesaria para trabajar a buen ritmo.
¿Cuándo empezar a tomar ginkgo biloba? Prevención y madurez
Una de las grandes preguntas que surgen cuando hablamos de cuidar la memoria es: "¿Cuándo es el momento adecuado para empezar a preocuparse?". La respuesta es clara: la prevención es siempre la estrategia más inteligente y eficaz.
No deberíamos esperar a que los olvidos sean constantes o interfieran seriamente en nuestra calidad de vida para empezar a cuidar nuestra salud neurovascular.
Las personas que se encuentran en la mediana edad, rondando los cincuenta o sesenta años, están en la ventana de oportunidad de oro para empezar a nutrir su cerebro y construir lo que se denomina reserva cognitiva.
El envejecimiento activo consiste precisamente en tomar las riendas de nuestra salud antes de que aparezcan los problemas graves. El uso regular de los extractos de esta planta está concebido para este fin.
Al nutrir nuestro sistema circulatorio cuando empezamos a notar esas primerísimas y sutiles señales de fatiga mental, estamos proporcionando a nuestro organismo un soporte invaluable. La investigación nos confirma que aportar estos nutrientes botánicos nos sirve de gran ayuda para mantener la memoria frente al declive natural de la edad y para lograr preservar la función cognitiva a largo plazo. Es una forma de invertir hoy en nuestra independencia, nuestra autonomía y nuestra tranquilidad del mañana.
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El Ginkgo biloba puede ayudar al mantenimiento del rendimiento cerebral adecuado en personas mayores³.
¿Cuál es la mejor forma de tomar ginkgo biloba? La importancia de la calidad
Cuando apoyamos nuestra microcirculación, los beneficios no solo se miden a largo plazo; también se sienten en el día a día. Llegar a la madurez debería ser sinónimo de disfrutar de la vida con plenitud, de poder aprender cosas nuevas, de disfrutar de la lectura profunda, de seguir gestionando nuestras tareas y de mantener conversaciones ricas y llenas de detalles.
Al garantizar que nuestras neuronas estén bien oxigenadas y protegidas frente a la oxidación, estamos contribuyendo activamente a todas nuestras actividades mentales y cognitivas. Contar con un cerebro bien nutrido nos facilita enormemente la tarea de retener y recordar hechos cotidianos, desde la lista de la compra hasta los detalles de una historia que nos acaban de contar.
Sentirse con la mente ágil nos devuelve la confianza. El respaldo fisiológico que aporta el Ginkgo nos ayuda a mantener el pensamiento claro y a mantener el foco en el día a día, alejando esa sensación de "neblina mental" o pesadez que a veces nos acompaña por las tardes.
Sin embargo debemos ser muy cuidadosos con lo que consumimos. No sirve de nada tomar una infusión diluida o comprar productos que no especifican su composición exacta. El rigor científico exige proporciones precisas.
Para asegurarnos de recibir el apoyo nutricional adecuado que demanda un cerebro maduro, es necesario recurrir a complementos alimenticios de alta calidad. Lo ideal es optar por aquellos que incorporen un extracto de hojas de Ginkgo biloba rigurosamente estandarizado.
Extracto estandarizado de ginkgo biloba
La estandarización es la garantía de laboratorio de que cada dosis contiene exactamente la cantidad necesaria de flavonoides y lactonas terpénicas para ser biológicamente efectiva, además de garantizar que el producto está libre de impurezas o componentes no deseados de la planta cruda.
Cuidar de nuestra mente en la madurez es, en definitiva, un acto de amor propio que requiere una visión integral. Debemos salir a caminar para mantener el corazón fuerte, comer de forma equilibrada y nutritiva, dormir las horas necesarias para que el cerebro se "limpie" durante la noche y desafiarnos intelectualmente leyendo o socializando. Integrar en esta rutina de vida saludable los extractos botánicos que tenemos a nuestra disposición es el broche de oro para asegurarnos de que, por muchos años que cumplamos, nuestra mente siga siendo nuestro mejor y más brillante refugio.

Efectos secundarios y contraindicaciones
En las dosis recomendadas en el etiquetado, el ginkgo biloba es un ingrediente de origen natural que, por lo general, es muy bien tolerado por la población adulta. Sin embargo, en algunas personas con mayor sensibilidad digestiva, podría ocasionar de manera esporádica efectos secundarios leves como pequeñas molestias de estómago, dolores de cabeza puntuales o mareos pasajeros. Estos síntomas suelen estar relacionados con la adaptación del cuerpo a los sutiles cambios beneficiosos en el flujo sanguíneo. Debido a que su principal mecanismo de acción es mejorar la fluidez y viscosidad de la sangre, es esencial no superar jamás la dosis diaria indicada.
¿Quién no debe tomarlo?
Existen casos concretos donde se debe evitar su consumo. Está totalmente contraindicado para personas que estén bajo tratamiento con medicamentos anticoagulantes o antiagregantes, ya que podría aumentar el riesgo de sangrado. También debe suspenderse al menos dos semanas antes de someterse a cualquier cirugía. Por precaución general, no se recomienda en personas con epilepsia. Si padeces alguna enfermedad crónica, debes consultar siempre a tu médico antes de consumirlo.
Bibliografía
- Efficacy and adverse effects of ginkgo biloba for cognitive impairment and dementia: a systematic review and meta-analysis - Hashiguchi, M., Ohta, Y., Shimizu, M., Maruyama, J., & Mochizuki, M. (2015). Journal of Alzheimer's Disease.
- Ginkgo biloba for cognitive impairment and dementia - Birks, J., & Evans, J. G. (2009). Cochrane Database of Systematic Reviews.
- Extracted from the EFSA health claims application list, under evaluation (ID 2369).
Sobre el autor
Contenido investigado y redactado por el equipo editorial de Anastore.
Revisado y contrastado con la literatura científica por nuestro Departamento de Nutrición e Investigación.
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Este artículo es meramente informativo y no sustituye el consejo de un profesional de la salud.