Cordyceps, el hongo tibetano que aumenta el rendimiento deportivo y la energía

Cordyceps, el hongo tibetano

Utilizado en Asia desde hace siglos, el Cordyceps sinensis es originario del Tibet, China y otros países asiáticos, las setas son apreciadas desde la antigüedad por su composición nutriticional. Gracias a su compleja y completa composición nutricional y bioquímica (aportan vitaminas, minerales, aminoácidos, polisacáridos, esteroles, nucleótidos…), los hongos de Cordyceps sinensis son considerados un alimento exclusivo al alcance de muy pocos.

 Una historia aterradora y sorprendente

Entre ellos destaca la curiosa historia y ciclo biológico del Cordyceps sinensis, hongo endémico de la meseta tibetana, lleno de simbología y considerado una auténtica revelación por las múltiples propiedades nutricionales que se le atribuyen (1).

La manera en la que crece y se desarrolla el hongo Cordyceps (Ophiocordyceps sinensis o Cordyceps sinensis) parece sacado de una novela de terror. Este parásito no se conforma con vivir a costa de otra especie, animal o vegetal, como hacen otros parásitos naturales, sin causar apenas daño al hospedador, sino que destruye al desafortunado anfitrión y hace que éste, durante su agonía y desorientación, busque las mejores condiciones para su propio crecimiento. Sus víctimas preferidas son larvas de mariposa, de la especie Hepiaideae (2).

El Cordyceps se reproduce por esporas que llegan hasta la piel de sus víctimas. Estas esporas penetran en el cuerpo de la larva de mariposa, y la colonizan hasta llegar a la cabeza, lugar donde comenzará su crecimiento y desarrollo. Una vez completado el ciclo de crecimiento, explosionará para volver a diseminar sus esporas y buscar nuevas víctimas donde desarrollarse. Una auténtica historia “para quitar el sueño” teniendo en cuenta que el hongo germina en un huésped vivo, mata y momifica la larva y luego crece a partir de la cabeza de la víctima (3).

 Desde la estepa tibetana hasta occidente

La tradición en el uso de esta especie fúngica se remonta a la antigüedad y se ha encontrado alusión a su uso en China y en el Tibet. Su descubrimiento inicial corresponde a la observación de pastores locales que veían como su ganado al consumir Cordyceps parecían tener una mayor vitalidad y capacidad reproductiva. A raíz de estas conclusiones se comenzó con la recolección del hongo y secado al sol como procesamiento primario para ser consumido por las gentes locales (4).

La ciencia actual ha encontrado numerosos componentes bioactivos: entre sus principales componentes cordicepina, ácido cordicépico, adenosina, manitol, ergosterol o polisácaridos, entre otros (5) (6).

 Calidad de los productos de Cordyceps

Teniendo en cuenta su concreta ubicación geográfica en elevadas altitudes y su forma de reproducción, no sorprende que este “hongo oruga” cuente con ejemplares naturales limitados incapaces de hacer frente a la gran demanda de complementos alimenticios elaborados a partir de su extracto seco. El precio del Cordyceps ha ido aumentando en los últimos años debido a la creciente demanda mundial, lo que ha llevado a los científicos a buscar métodos de cultivo artificial para hacer de este hongo una materia más asequible para el comercio (7). Sin embargo, debido a las diferentes especies de cepas y los procesos de fermentación, hubo durante los años 80 y 90 una proliferación de productos fermentados con diferencias significativas en cuanto a su calidad (8). Pero hoy por hoy, tras varias décadas de esfuerzos e intentos, se ha logrado el cultivo artificial de calidad del Cordyceps sinensis. La mayor comprensión de la biología del hongo, su insecto huésped y la simulación del ambiente alpino tibetano ha dado como resultado el éxito del cultivo artificial a gran escala con rendimientos anuales de 2.5, 5 y 10 toneladas en 2014, 2015 y 2016, respectivamente. Pero lo más interesante es que, según los estudios, no hubo diferencia en los componentes químicos detectados entre los cordyceps chinos cultivados y naturales, además el sistema de cultivo artificial puede controlarse lo que puede llevar a evitar una posible contaminación de metales pesados ​​y obtener productos de alta calidad (9). Este cultivo artificial ayuda por tanto a aliviar la presión de la demanda humana, al tiempo que protegerá los limitados recursos naturales para una utilización sostenible.

Cordyceps SinensisGracias a un proceso biotecnológico de cultivo y fermentación se obtiene CordycepsPrime™ de Anastore, un extracto de micelio (cuerpo vegetativo del hongo) de Cordyceps sinensis clínicamente testado. La cepa de Cordyceps utilizada para la obtención de este extracto (cepa CS-4) ha sido objeto de múltiples estudios que avalan su calidad gracias a sus componentes activos como la adenosina, los polisacáridos o el manitol (10) (11), que se encuentran titulados en este producto,  0,28% en adenosina y 8% en D-manitol (ácido cordicépico).

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NOTA: Su uso está desaconsejado en niños, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia. 

Bibliografía

(1) Pharmacological and therapeutic potential of Cordyceps with special reference to Cordycepin, Hardeep S. Tuli, Sardul S. Sandhu, and A. K. Sharmacorresponding author https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3909570/

(2) Study on the biology of adults parasite of Cordyceps sinensis, Hepialus biruensis, Chen SJ, Yin DH, Zhong GY, Huang TF. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/12776525

(3) Cordyceps fungi as natural killers, new hopes for medicine and biological control factors. Dworecka-Kaszak B. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25281812

(4) Cordyceps sinensis, a fungi used in the Chinese traditional medicine, Illana Esteban C. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18095756

(5) The Chemical Constituents and Pharmacological Actions of Cordyceps sinensis Yi Liu, Jihui Wang, Wei Wang, Hanyue Zhang, Xuelan Zhang, and Chunchao Han  , https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4415478/

(6) The genus Cordyceps: a chemical and pharmacological review. Yue K, Ye M, Zhou Z, Sun W, Lin X. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23488776

(7) The artificial cultivation of medicinal Caterpillar Fungus, Ophiocordyceps sinensis (Ascomycetes): a review. Yue K, Ye M, Lin X, Zhou Z. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24266368

(8) Comparison and review on specifications of fermented Cordyceps sinensis products, Yang P, Zhao XX, Zhang YW. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29600609

(9) A breakthrough in the artificial cultivation of Chinese cordyceps on a large-scale and its impact on science, the economy, and industry.
Li X, Liu Q, Li W, Li Q, Qian Z, Liu X, Dong C. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/30394122

(10) Effect of Cs-4® (Cordyceps sinensis) on Exercise Performance in Healthy Older Subjects: A Double-Blind, Placebo-Controlled Trial, Steve Chen, M.D., Zhaoping Li, M.D., Ph.D., Robert Krochmal, M.D., Marlon Abrazado, B.S., Woosong Kim, B.S., and Christopher B. Cooper, M.D https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3110835/

(11) Immunosuppressive effect of Cordyceps CS-4 on human monocyte-derived dendritic cells in vitro. Tang J, Tian D, Liu G. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20821826

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