LA MACA, UNA SOLUCIÓN NATURAL A LOS PROBLEMAS DE FERTILIDAD

Si Asia es conocida por su Ginseng, la energía y la salud sexual que proporciona, Perú lo es algo menos por la maca a pesar de las semejanzas que comparte con el Panax Ginseng. Sin embargo, el peruano les dirá que la maca es una sustancia tonificante y energética de primer orden cuyas propiedades estimulantes no tienen nada que envidiar a su primo asiático. Aunque la energía liberada por este vegetal es sin duda el efecto más observado, los beneficios proporcionados por la maca no se detienen en esta fase.

Consumida en América Latina desde hace siglos, la maca refuerza la resistencia física, mejora la oxigenación celular, constituye un alimento completo y estimula el deseo sexual. En efecto, si comparte numerosos puntos en común con los mejores extractos vegetales del mundo, los usuarios de la maca le atribuyen destacadas virtudes sobre la fertilidad.

La panacea de los Andes

Los beneficios de la maca a medio plazo están vinculados a la procreación gracias a sus virtudes afrodisíacas y regeneradoras del cuerpo. Considerado como un adaptógeno equivalente a la ashwagandha o al ginseng rojo, la maca favorece la erección actuando muy particularmente sobre los órganos reproductores, la liberación de hormonas y las glándulas responsables de la espermatogénesis.

Propiedades raramente reunidas en una misma planta

Uno de los secretos de la maca se encuentra en los suelos sobre los cuales crece habitualmente. Secos, áridos y desérticos, los llanos y las superficies escarpadas de los Andes son por naturaleza ricos en oligoelementos como el cobre, la plata, el manganeso, el hierro o el molibdeno.

Por esta razón, y por otras que aún se nos escapan, la maca es una planta conocida por desarrollar las capacidades físicas y cognitivas, vitalizar la actividad neuronal favoreciendo la cognición y la reflexión intelectual, disminuir la tensión y sus efectos, luchar contra el cansancio y optimizar la actividad celular. Actúa sobre la producción de los linfocitos (glóbulos blancos), multiplica los hematíes (glóbulos rojos), consolida las glándulas endocrinas reforzando la secreción hormonal (testosterona en el hombre y progesterona en la mujer).